
Es una enfermedad que afecta a las venas de las piernas. Por diversos factores, las venas se ensanchan, dilatan y se vuelven tortuosas. Esto provoca problemas de circulación sanguínea que pueden ser muy perjudiciales para la salud. Los que las sufren tienen pesadez de piernas, prurito, cansancio, calambres o hinchazón e incluso fuertes dolores. Una de cada diez personas las padece, siendo más frecuentes en las mujeres, sobre todo por efecto de los embarazos y las hormonas. Las varices se forman por un mal funcionamiento de las válvulas de las venas de las piernas. Estas válvulas, ayudan a que la sangre siga su camino hacia el corazón. Sin embargo, pueden funcionar mal, por lo que la sangre se estanca en la venas, ensanchándolas y haciéndolas disfuncionales.
Las varices se pueden clasificar de varias maneras. Según su tamaño la podemos clasificar en pequeñas, medianas y grandes, cada una de ellas guarda características propias que las distinguen:
Pequeñas. Normalmente tan sólo son un problema de tipo estético, aunque en determinadas ocasiones, pueden producir sensación de pesadez y cansancio en las piernas.
Medianas. Este tipo de varices ya empieza a ser un problema para la salud. Normalmente con la edad, suelen producir flebitis superficiales dolorosas, o pequeñas varicorragias (sangrado de una vena).
Grandes. Su tratamiento es obligatorio ya que verdaderamente afectan a la salud. Pueden producir dolor, úlceras, oclusiones de las venas por trombosis (tromboflebitis)...
Diagnóstico
El diagnóstico de varices debe hacerse con el enfermo de pie.
La postura natural de las personas durante la mayor parte del día es sentada o de pie.
En la cama, la mayoría de las personas, no pasamos más de 7-8 horas. Es decir, 2/3 de nuestro tiempo lo pasamos favoreciendo la aparición de varices.
Hoy en día, no se puede iniciar un tratamiento a ciegas sin tener previamente una exploración hemodinámica por Eco-Doppler (estudio no doloroso de la circulación venosa o arterial). En muchos casos, la ecografía nos demuestra que las varices no siguen los mismos patrones en todos los pacientes. Las técnicas con contraste yodado (Flebografías) no están indicadas en la mayoría de los casos. Son dolorosas, peligrosas y dan una información estática de la circulación sanguínea.
Por lo tanto, lo mejor es acudir a un especialista.
No todas las varices deben operarse. Una vez realizado el diagnóstico, deben valorarse las circunstancias de cada paciente.
Las varices deben operarse si:
1. Dan molestias, dolor, alteraciones cutáneas, eccema de la piel...
2. Hubiera complicaciones o se considera que van a producirse.
3. Por estética, si la/el paciente lo solicita.
Tipos de complicaciones:
Flebitis
Inflamación de una vena. En la mayoría de los casos, sólo produce molestias locales.
Úlcera varicosa
Lesión cutánea que es dolorosa en la mayoría de los casos. Se localiza preferentemente en la cara interna de la pierna, a la altura del tobillo.
Varicorragias
Sangrado de las varices. Es muy aparatoso pero en la mayoría de los casos sin consecuencias graves.
No existe relación entre las varices y otras enfermedades vasculares que afectan a las arterias (infartos, embolias cerebrales...). Por lo tanto, no te alarmes, acude a un especialista y éste te aconsejará en el tratamiento más apropiado para tu caso.
Si quieres información sobre dónde pueden ayudarte, ponte en contacto con nosotros y te informaremos.
Antes de iniciar un tratamiento, sigue las recomendaciones de ejercicios y alimentos que te ofrecemos. No te automediques sin prescripción médica y utiliza el sentido común. |